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LA HISTORIA DE LAINOA Y LOREA
Iniciamos nuestro recorrido en la parte más nororiental del valle, donde se encuentra la villa hidalga de Amaiur. Esta localidad fue paso citado por el geógrafo árabe Abu-Abd-Alla-Mohamed-Al Edrisi en su famosa "Geografia Universal" del año 1154. A nuestra llegada, en primer término podemos ver el conjunto formado por la iglesia, la Casa de la Serora "Serorategi" y un viejo molino rehabilitado (frente a la iglesia), que actualmente es casa rural. El molino se puede visitar y se pueden degustar las típicas tortas de maíz "talo". El pueblo comienza una vez atravesado el arco sobre cuya clave se encuentra el escudo de Maya. este arco cumple funciones de portal de entrada contribuyendo a definir los límites del espacio urbano.
Amaiur es un ejemplo típico de pueblo calle, de no más de medio kilómetro de longitud. La falta de alineación y uniformidad de sus fachadas evita la monotonía y permite la obtención de magníficas perspectivas. su caserío ofrece gran variedad y riqueza arquitectónica, ya que aparecen la mayoría de las categorías tipológicas del valle. El emblema de la villa, la campana, se asocia al ajedrezado. Se dice que la misma simboliza al centinela del Rey navarro ante la frontera francesa de Laburdi. Se dice también que se trata de un recuerdo de la campana que servía de aviso a la fuerza residente en el castillo para ponerlos al corriente de acontecimientos populares y civiles de la villa.
Una vez finalizada nuestra visita a Amaiur volvemos a la N-121-B y continuamos dirección Francia. Subimos el puerto de Otsondo, una vez alcanzada la cima, a nuestra derecha se inicia una carretera asfaltadadesde donde podemos fotografiar interesantes panorámicas. Continuando por ella, a unos 10 kilómetros, alcanzaremos la cumbre del monte Gorramendi, donde se pueden contemplar ejemplares de buitres que se acercan al comedero. Regresamos a la N-121-B, detenemos el coche, nos apeamos, y desde la orilla izquierda de la carretera divisaremos una bonita vista de la costa vasco-francesa. En este mismo lugar disponemos de una zona de descanso o merendero. Nada más iniciar el descenso del puerto dirección Elizondo, , a nuestra derecha aparece un desvío que señala Orabidea. Tomaremos esta carretera (NA-4453) para recorrer un trayecto salpicado de caseríos, mientras admiramos los bosques de roble autóctono. Pasado el punto kilométrico 17 nos encontraremos con una bifurcación en la que tomamos a la derecha, dirección caserío-restaurante Etxebertzea, que cuenta con una piscifactoría. Iniciaremos un recorrido a pie de unos 25´minutos de duración bordeando Infernuko Erreka (riachuelo del infierno). Para ello, tomamos el sendero que se encuentra en la parte inferior de la casa-restaurante, paralelo al río. Primeramente cruzamos un verja, continuamos hasta llegar a la unión de dos regatas y cruzamos el pequeño puente que se encuentra sobre la regata de la derecha. Posteriormente encontraremos un bifurcación, y tomamos el camino de la izquierda. Continuamos sin desviarnos y volvemos a encontrarnos con la unión de dos regatas, al igual que anteriormente, cruzamos el pequeño puente que se encuentra sobre la regata de la derecha. Posteriormente, cuando nos encontramos una nueva bifurcación, tomamos el camino de la izquierda para, finalmente, a unos 30 metros, encontramos los restos de lo que fue Infernuko Errota (Molino del Infierno). Aunque en mal estado de conservación, no deja de tener encanto este pequeño paseo, escenario de leyendas.
Una vez regresados a la NA-4453 tomamos a la derecha, seguimos por esta misma carretera abandonando todas las bifurcaciones que podamos encontrarnos (en el cruce que encontramos, entre el punto kilométrico12 y 13, tomamos dirección Oronoz y pasado el punto kilométrico 2 seguimos la curva que nos encontramos) de manera que llegamos a la N-121-B (los últimos 5 km. presentan el firme en malas condiciones). Tomaremos a la izquierda dirección Arraioz. En esta localidad, se puede ver, desde el exterior, los palacios de Jauregizahar (se puede observar desde la propia carretera que atraviesa el pueblo, a la izquierda), Jauregia de Vicuña (nº9 junto a la iglesia) y Zubiria (al lado del rio).
En Arraioz, en el jardín de su iglesia parroquial, e pueden contemplar 5 estelas discoideas (en la parte inferios de la pared que rodea la iglesia). En esta localidad se celebraba "Erreginak eta Saratsak", una ceremonia que consistía en reunir 5 o 6 niñas que eligen la reina para ese año. Adornan a esta con una corona de flores, llevando las acompañantes una banda de seda en el pecho. Una de ellas toca la pandereta y las demás cantan coplas de cuestación delante de las casas principales. Esta tradición sigue el esquema de una presentación ritual, su sentido iniciático queda reforzado con la emcnión de ciertos árboles y la identificación de las muchachas con ellos. El árbol está unido en su simbología a la fertilidad de la tierra y también, por extensión, de la mujer.
Continuamos en la carretera NA-121-B y nos dirigimos dirección Irurita. Antes de llegar a Irurita y tras atravesar un pequeño puente, nos desviaremos a la izquierda dirección Oharriz. Oharriz es un barrio, perteneciente a Lekaroz, en el que podemos contemplar un conjunto de caseríos de alto interés estético, además de otras construcciones de mayor relevancia como el Palacio de Oharriz (nº17). Continuando por esta carretera volveremos a atravesar un pequeño puente y en esta bifurcación tomamos a la izquierda, de manera que iniciaremos un ascenso por una carretera estrecha hasta llegar a Lekaroz, localidad incendiada durante la Guerra Carlista tal y como reza la inscroción en la Casa Gortaria (nº16). En Lekaroz encontramos en la Casa Xaharrea (nº5) un interesante ejemplo de escudo de corte flamenco.
Descendemos por la carretera que arranca desde la misma plza y nos dirigimos al barrio de Huarte. Llegaremos al colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo, en cuya iglesia se conserva una talla del crucificado de Alonso Cano. El Cuerpo de Cristo, tratado con gran naturalidad, destaca por la exactitud de sus proporciones y el perfecto estudio anatómico. En los jardines del convento se emplaza una obra de Jorge Oteiza representando al Padre Llevaneras, fundador del convento. Esta forma un bloque cúbico en el que el Padre Llavaneras aparece sedente, de rasgos esquemáticos apenas esbozados, sosteniendo un libro y el cordón con sus manos. Muy cerca, en el jardin de lo que hoy es el Instituto de Lekaroz, se emplaza una escultura de corte organicista y gran tamaño de Faustino Aizcorbe.
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